Y como Colón atravesamos el mundo buscando canela.
Él en sus tres barquitos de madera, nosotros al vuelo, en lo que aparecía en el mar o en el cielo.
Cada década el vocabulario se volvió más y más despectivo, agresivo, impositivo y arrogante, éramos un milagro dentro del universo, salvados del malvado imperio, República libre y preparada para combatir aviones.
Así crecimos, solo teníamos esa versión del mundo, éramos la isla pura de la igualdad y la justicia. Hasta que fuimos despertando del tomen distancia en los matutinos y de las consignas y de los agujeros del Moncada.
Quizás debimos llevarnos el yate Granma y sacarlo de su gran urna, al fin y al cabo era nuestro no? Nos encapsularon igual que al barquito blanco y repartieron gomas de camión a los gusanos, si se mueren qué más da? Una libreta de abastecimiento menos.
Y así, con radio reloj y nocturno creció mi generación entre quinqués y carnés ilegales y agua con azúcar prieta y campamentos con surcos de dieciséis sacos de papa al día durante cuarentaicinco días al año.
Convirtieron un pueblo en un reguero mundial de traidores y nos enfrentaron y nos quitaron las casas de nuestros abuelos.
Somos los malditos millonarios que nos fuimos por una cadena de oro, eso dicen, y el alma se nos partió.
Ahora quieren que ese odio se multiplique y ya voy contando varios modelos.
Odio dentro de Cuba a los que se quieren quedar allí y no ser una doctrina. Odio a los que obligan a irse de Cuba por haber tenido el coraje de gritar allí y son llevados de la cárcel al aeropuerto, o te vas o te quedas preso. Odio a los que nos fuimos y desde nuestro pedazo de suelo prestado queremos luchar por nuestra tierra. Odio y más odio de todos los modelos. Quieren incluso que odiemos nosotros a los que ellos desechan, pretenden enfrentarnos con San Isidro, que creamos que son agentes a su servicio. Al final muchos valientes se cansarán y se dedicarán a cantar o a pintar paisajes si nosotros mismos los odiamos. Que vergüenza.
Siempre pensé que después del Castro original todo se evaporaría, pero su labor fue tan brutalmente perfecta que dejó maldad suficiente para generaciones posteriores. Impecable trabajo Fidel, destruiste una nación entera y sigues liderando el caos desde la muerte, siempre sembrando muerte.
Y aquí estamos, intentando, ojalá pase algo que te borre de pronto, a ti también poeta traidor, al papalote, al unicornio y a todos los símbolos que nos han convertido en extranjeros o en presos o en cadáveres o en PLANTADOS.
PATRIA Y VIDA
15N VIVA CUBA LIBRE

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies