Gente en las calles comprando su cena navideña, calles con luces, bebidas, risa, velas, mantas, santas, películas con nieve y finales felices. Regalos.
Nadie te vigila, nadie te inspecciona, nadie está pendiente.
Y en mitad de excesos, vinos, quesos con mermelada de arándanos, plátanos fritos, puerco asado, en mitad de La vida es un carnaval, paras, y sientes un dolor punzante en la parte tuya que no está contigo, esa que dejaste en tu barrio roto, piensas qué comerán los presos políticos el día de navidad? Qué van a usar para asearse? De qué podrán hablar?
Qué van a celebrar sus madres, esposas, hijos, hermanos…?
Yo brindaré, quisiera, por el amor que me rodea y porque ocurra un milagro y se acabe el covid y porque se acabe la dictadura en mi país y porque gritar no sea más un pecado capital en ningún rincón del mundo.
Vecinos que preguntarán al de la otra puerta de dónde sacaste el asado, vecinos que ya tienen sus asados en adobo, vecinos que quieren arrancar de las rejas a sus seres queridos y sentarlos a su lado aunque no haya asado.
A mi generación, de jóvenes, nos enseñaron a brindar por La noche de los lápices.
Si no sabes lo que es, infórmate, si te sientes identificado, no brindes por nuestros presos, grita.
.VIVA CUBA LIBRE
.LIBERTAD PARA LOS PRESOS POLÍTICOS
.PATRIA Y VIDA

No puedo ser extensa ni snob ni rebuscada, es breve y simple.
Lo que está pasando en mi país es demasiado triste.

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