Antes de 1959 Cuba estaba en la ruta habitual de los Reyes Magos y los niños cubanos en sus listas de regalos.
Un día los Reyes recibieron en sus residencias una citación de un tal Castro y pensaron que sería algún error de los tiempos modernos. Acudieron puntuales y sin miedo, porque eran inocentes y mágicos.
Sin esperarlo los encerraron en una mazmorra roja y les quitaron sus coronas. Allí fueron interrogados y sus visados a Cuba expiraron. Los dejaron bajo vigilancia un año entero y fueron amenazados y despojados de sus poderes.
Eran posibles terroristas que envolvían el diversionismo ideológico en cajas con lazos y papeles de colores.
Se aproximaba la navidad siguiente y ante tanta presión mediática por la ausencia de los Reyes en sus casas y la catástrofe de su ausencia mundial, los secuestradores fueron a negociar con ellos.
Pudieron marcharse a cambio de no volver a pisar el territorio nacional, a cambio de olvidar la isla y borrarla de todo documento que diera Fe de que alguna vez los niños cubanos existieron.
La responsabilidad de los Reyes era universal y no podían permanecer por siempre en la oscuridad, tenían una labor y esa islita en el Caribe era demasiado insignificante, borrarla no fue un problema, ni su culpa. Porque la culpa nunca es de nadie. No? Había alfabetizadores y vacunas para todos, las tierras eran de todos y la Hoz y el Martillo de Thor nos habían salvado del imperio yanqui. Que podría salir mal?
Mi generación creció sin conocerlos y la inocencia y la Ilusión de esperarlos jamás me perteneció. Parece pequeño, pero el robo es inmenso, fuimos privados de tanto, quién podría imaginar que mil años después cuando fuéramos mayores y también desterrados, ver una cabalgata podría desprender lágrimas de una infancia adoctrinada y no elegida.
Llegaba el verano y con un cupón nos adjudicaban un día para comprar tres juguetes. El básico, el no básico y el dirigido. Vaya nombre mágico para una ilusión.
Cuba sigue sin aparecer en la ruta de los Reyes, Cuba cree que los Reyes no saben de la existencia de la isla.
Hemos compensado nuestras carencias con nuestros hijos, hemos sido padres poniendo roscón a los Reyes, pero nos perdimos para siempre el despertar corriendo hacia la magia. Podemos ser felices observándola a través de los ojos de quienes amamos.
Los Reyes Magos fueron amenazados, a pesar de ser extranjeros. Quizás si construyen un hotelito en Cuba, quizás, los dejen volver en sus camellos y puedan usar su magia para borrar los tanques castristas del alma de las nuevas generaciones.

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