Desde que nacemos, en Cuba nos dan un manual donde aprendemos sin opción a cuestionarlo, que somos los más afortunados del mundo porque hemos nacido libres y tenemos un gobierno que nos protege de la maldad del universo, de las bombas, de las invasiones, del analfabetismo, de las carencias.
Se llama adoctrinamiento.
El mundo no es así, el mundo no está interesado en invadir Cuba, el mundo ve nuestra isla a día de hoy como un objeto de anticuario que quizás fue valioso un siglo atrás, pero que está muy deteriorado y su reparación es más costosa que comprar algo nuevo.
Y se van de vacaciones a Bahamas, por ejemplo.
Perdón si me extiendo, no me gustan los discursos porque me transportan a una noche cualquiera donde en los dos canales de la tv solo se escuchaba a un señor vestido de verde levantando un dedo con prepotencia, el dedo para señalar lo malo y lo bueno, definirlo, etiquetarlo y palabra de Dios. Escucha y calla y acepta o vete o muere.
Si no lo hacen hoy por ustedes, los fanáticos que aún gritan exaltados, insultan y atacan en nombre de la Revolución de 1959, por favor háganlo por sus hijos, si hoy no hay nada, que habrá mañana para ellos? Que necesidad hay de privarlos de la vida, de la luz, de unas fiestas, de un juguete, de un plato de comida decente, de una opinión, de un libro sin censuras, de un regalo, de una navidad?
Ustedes saben la cara que pone un niño cuando se despierta un 25 de diciembre y va corriendo a revisar su árbol de navidad buscando regalos?
Les suena a materialismo? Están equivocados, suena a vida, la única que tenemos y que pasa veloz sin olor a galletas recién horneadas, ni a ilusión.
No les mientan, en el mundo los colegios son públicos, los niños tienen pediatras, medicinas, zapatos y libertad para crecer dónde y como elijan. Hay miseria en algunos lugares, cierto, pero no es el denominador común, hay más imágenes, no muestren solo las antiguas o las peores, no sean radicales.
La cárcel es la isla, el mundo es luz, es opciones, es tristeza también y es chocolate, es escoger el color de unos zapatos, es trabajar y lograr vivir sin doctrinas ni miedos ni amenazas. Es gritar o callar, es el mar o la tierra, es mentiras y sorpresas y aciertos y emociones. Es la vida. Resolver o recibir de otros no es lo correcto, morir de hambre o insultar a tu vecino que viste crecer no es digno, es vergonzoso.
Por favor cubanos, por las luces navideñas, por un niño embarrado de chocolate, por un día en familia sin carencias, por elegir tus ideas, por no tener miedo, por el derecho a crecer eligiendo nuestros héroes, por el respeto, porque eso que hacen los gobernantes cubanos no es protegernos, es enfrentarnos y comer langosta mientras tú esperas la remesa de tu hermano traidor para comprar arroz en fin de año. Porque el año nuevo sea un año nuevo y no un aniversario de mártires que hoy sentirían vergüenza de su lucha en su gran mayoría.
Por los del fondo del mar, por los que están creciendo sin vida, que será de ellos mañana si solo les enseñamos odio?
La dignidad está en la libertad y la libertad no es una consigna. Es la vida.
Por un árbol de navidad en cada casa, por los juguetes, por la risa, porque el trabajo valga la pena, por el de la casa de al lado que no piensa como tú, pero te brindó café cada día y fue tu amigo hasta que lo crucificaste por traidor, por valiente.
La vida es hoy, no le quites la vida a tus hijos, regálales la opción de tener luces de colores.

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